Entre los distintos tipos de vidrio que se emplean en construcción, el templado y el vidrio laminado son los más utilizados en proyectos arquitectónicos. Pero, ¿cuándo elegir entre un tipo de vidrio u otro? Te lo contamos a continuación.

¿Qué es el vidrio laminado?

El vidrio laminado es un tipo de vidrio de seguridad que se compone de la unión de dos o más placas de vidrio. Pero además de la resistencia y aislamiento que se consigue con estas capas de vidrio, entre ellas se intercala una o más láminas de PVB.

De esta manera, a las propiedades del vidrio se suman las de PVB: Mayor adherencia, protección acústica, elasticidad, resistencia a los impactos y protección contra los rayos UV. De igual manera, con el PVB, aumentan la variedad de diseños y colores del vidrio. Ya que esta lámina puede ser traslúcida o transparente, tener colores o incluir dibujos o diodos.

Tipos de vidrio laminado

Como ya hemos comentado, el vidrio laminado puede contener una o varias láminas intermedias.

El vidrio laminado básico con una sola capa de film de plástico consigue reducir el riesgo de accidentes con la rotura occidental de este material. Ya que si el cristal se rompe, los trozos de vidrio se quedarían adheridos a esta lámina de PVB.

Cuando el vidrio lleva más de una capa de film, la protección y el resto de cualidades del vidrio mejoran.

Además, al vidrio laminado puede fabricarse también con vidrios templados. En estos casos, a las cualidades del vidrio laminado se suman las ventajas del tratamiento de temple.

¿Qué ventajas tiene el vidrio laminado?

Entre sus ventajas, el vidrio laminado destaca por su mayor resistencia, su seguridad y la protección que ofrece frente a los rayos ultravioletas (en más de un 95%).

Además, estas cualidades pueden combinarse con otras como el aislamiento térmico reforzado, acústico o modificaciones en su estética y decoración.

¿Qué es el vidrio templado?

El vidrio templado es otro de los cristales de seguridad más empleados, especialmente en aquellas construcciones en las que el el cristal supone un gran peligro si se rompe.

Gracias a su proceso de fabricación, en el que este material se somete a un gran calentamiento, y a un enfriamiento posterior muy rápido, el vidrio templado es mucho más fuerte y duro que el convencional. De hecho, este lo es hasta cinco veces más.

Además, cuando éste se rompe, se fractura en pequeños trozos con bordes ligeramente redondeados. Esto hace que el peligro de accidente por rotura sea mucho menor.

Es un vidrio que resiste muy bien altas temperaturas, por lo que se suele colocar en las puertas de chimeneas, hornos, así como en mamparas, puertas, o pantallas de ordenador.

¿Cuándo elegir vidrio laminado o templado?

Tanto el vidrio laminado como el templado tienen unas características que lo hacen perfectos para proyectos muy dispares. Elegir entre uno u otro dependerá de la funcionalidad que se espere de cada proyecto.

Para ayudarnos en esta elección, podemos dejarnos asesorar por expertos del vidrio como GlassStyle.

Resistencia del vidrio laminado vs el vidrio templado

El vidrio templado tiene una resistencia mecánica muy alta por su proceso de fabricación. Por ello se utiliza en aplicaciones que requieran una superficie más fuerte a la vez que transparente.

En cambio, el vidrio laminado cuenta con una resistencia mayor a a penetración. Por esto se utiliza en aplicaciones donde resulta más importante la protección de las personas o los bienes. Por ejemplo, es muy utilizado en escaleras y suelos.

Filtración de luz y rayos UV

El vidrio laminado es ideal para proteger los bienes de la luz solar e impedir su decoloración. Además, gracias a su resistencia y espesor, suele utilizarse en techos y ventanales.

Por su parte, el vidrio laminado carece de protección solar, ya que es muy traslúcido. Sin embargo, éste se utilizada en ventanas con doble acristalamiento, ya que refuerza las ventanas y las hace más resistentes tanto al sol directo, como al frío del invierno.

Aislamiento acústico del vidrio

El aislamiento acústico variará dependiendo del espesor del vidrio. En este sentido, el vidrio laminado refuerza el aislamiento acústico, a diferencia del vidrio templado.

El vidrio laminado logra una atenuación de unos 30 decibelios, una disminución de hasta 10 dB adicionales.